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Pasado étnico de Paracotos sale a relucir en nueva investigación


Del municipio Guaicaipuro del estado Miranda es la segunda parroquia con mayor superficie, con alrededor de 158 kilómetros cuadrados de caminos montañosos; y es la tercera más poblada, albergando más de 14 mil personas. Lo que pocos realmente saben es su verdadero nombre: Pueblo de Indios de San Juan Evangelista de la Guayra de Paracotos.


Tomándose el entierro del indio Nicolás como una de las más antiguas actas de defunción, el 5 de marzo de 1673 fue el día establecido como fecha de fundación de este pueblo, ubicado en aquel entonces entre las quebradas de la Guayra y Paracotos.




Visita pastoral a Paracotos, año 1783, folio 608


“Y como ocurría en todo proceso de colonización europea, se anteponía el nombre del santo, en este caso, bajo la advocación de San Juan Evangelista”, explicó Jennifer Contreras Arévalo, antropóloga del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic).


Para su tesis de maestría y como parte de un proyecto más amplio sobre la etnohistoria de la región centro-norte del país, la investigadora ahondó en los procesos étnicos y las dinámicas sociales generadas con el poblamiento “a la manera española”. Este se manifestó con las interacciones entre diferentes actores sociales, como indígenas, blancos criollos y peninsulares, negros, mestizos y pardos.


Como referencia, escogió los siglos XVII y XVIII, por ser este el período de consolidación de los asentamientos españoles, así como de la inserción de las políticas coloniales y de expansión urbana en la región.




Hijo de Carmen Helena Palacios en la plaza


“La intención fue analizar el funcionamiento social y administrativo de los pueblos de indios en la época colonial y contribuir con el rescate, visibilización y aplicación de las historias locales”, afirmó.


De igual manera, se mostró de acuerdo con la docente Érika Acosta Roa, quien insiste en la necesidad de apoyar a los docentes en el aula de clases para la formación de la conciencia histórica y la enseñanza crítica de la historia de Venezuela.


Durante su investigación, Contreras analizó múltiples fuentes primarias localizadas en los diversos archivos históricos. Entre estos se encuentran el Archivo Arquidiocesano de Caracas, Archivo General de la Nación de Venezuela, Archivo General de Indias de Sevilla, Archivo General de Indias de Santo Domingo, Sección de Libros Raros y archivos documentales de la Biblioteca Nacional y manuscritos del Archivo Parroquial de Paracotos.


Igualmente, recogió información de los propios habitantes paracoteños y consultó alrededor de 38 fuentes secundarias disponibles en otras bibliotecas y registros, como diccionarios toponímicos, actas y gacetas oficiales.



Interculturalidad

“Mucho se aprende de las dinámicas sociales de un pueblo porque allí están las respuestas de lo que somos actualmente como sociedad. Sin embargo, poco se ha estudiado el tema de los pueblos de indios como estructuras urbanas que encarnan procesos de reordenamiento poblacional”, aseguró.




De izquierda a derecha: Horacio Biord Castillo (Ivic), padre Byron Pérez y Jennifer Contreras (Ivic)


Según Jennifer Contreras, profesional asociada a la investigación del Laboratorio de Etnohistoria y Oralidad del Ivic, gran parte de las personas entrevistadas en Paracotos se reconocieron como indígenas o descendientes de indígenas, lo que denota la aceptación de sus orígenes étnicos. El tratamiento de ciertas dolencias con plantas medicinales como el onoto, la tua tua y el saúco, entre otros, son evidencia del manejo de conocimientos ancestrales.


Y es que los rasgos físicos no son los únicos caracteres que se heredan: las tradiciones, valores, hábitos y formas organizativas de los antecesores, también se transmiten de generación en generación.


Aunque fue tomado el 5 de marzo de 1673 como una de las fechas más antiguas del Quaderno de ocho fojas, donde se acientan todos los difuntos, que se entierran de esta encomienda de Juan de Arebalo en el año de 1673, Paracotos (sic), en 1568 ya se hablaba de la encomienda de Alonso Andrea de Ledesma, la cual pasó a ser doctrina de indios.


Para el año 1692, la doctrina de indios comenzó a llamarse Pueblo de los Paracotos, aunque su conformación estaba sustentada en la encomienda. Esta figura político-administrativa, regida por las Leyes de Indias de la República de Indios, consistía en la agrupación de indígenas en pueblos llamados doctrinas, donde además de servir como mano de obra forzada para los españoles, estaban destinados a recibir el evangelio.


“El pueblo de indios fue un ambicioso proyecto pedagógico y sociopolítico de doctrina, para enseñarle al indígena cómo vivir en polis, ser un ciudadano respetable y tener una educación religiosa. Pero no fue un proceso fácil; estamos hablando de la imposición de una cultura foránea y muy desigual”, informó Contreras.


De hecho, un siglo después de la fundación de Paracotos, los indígenas se negaban a vivir alrededor de la iglesia como se establecía en los pueblos de indios, y como estrategia de resistencia cultural, construían sus viviendas a las afueras del pueblo.


No obstante, la presión colonial fue dando sus frutos y surgieron los cabildos menores o cabildos de indios como representantes legales, sujetos o anejos a la Ciudad de Santiago de León de Caracas y conformados por caciques, regidores, alcaldes, gobernadores, procuradores y otros funcionarios.


“Yo vivo en San Antonio de los Altos y todavía se hacen cabildos abiertos para que la gente exponga sus planteamientos delante del Gobernador y el Alcalde. Sería interesante hacer esta investigación en Charallave, San Diego, Baruta, Tarma, Antímano y otros pueblos de indios, que conformaban el corregimiento de la Provincia de Caracas, y analizar sus interacciones compararlas con Paracotos e indagar su vigencia”, dijo la especialista del Centro de Antropología del Ivic.



El ayer muy presente

Paracotos visto desde Taica en el año 2010



Otro aspecto que los paracoteños parecen haber heredado es el recuerdo de lo vivido por sus antepasados con la pandemia de la gripe española del año 1918, que mató a millones de seres humanos en el mundo. A Paracotos ingresó por el sector Oh Campo y causó el deceso del 25% de la población.


Una señora de edad avanzada le relató a Contreras que debido al miedo al contagio que sentían sus familiares, comenzaron a enterrar a los muertos en los topos de las montañas.


Por la actual calle principal pasaba un río y cerca de la plaza había una laguna donde abrevaban los animales. Si bien se desconoce el significado del vocablo 'Paracotos', se manejan varias versiones; la más consistente es la etimología de 'para' que significa 'mar' y 'coto' que alude a 'gente'.


El pasado 15 de enero, Día del Maestro en Venezuela, Jennifer Contreras tuvo la oportunidad de compartir estos resultados en el Centro Pastoral de Paracotos, frente a maestros y habitantes de la comunidad. Algunos datos eran conocidos; otros eran novedosos. “Ahora quieren saber más. Estaban orgullosos de que se les hubiese tomado en cuenta y de la riqueza de la historia que pueden llevar a las aulas”, afirmó.


En un censo levantado en 1874, Paracotos tenía rango de municipio en la nomenclatura de la época, pero el inicio de la explotación petrolera ocasionó el declive económico de la Venezuela agraria, que resultó en el abandono de la zona.


Próximo a cumplirse su 344° aniversario, se debe tomar en cuenta que en la actual parroquia paracoteña aun subyacen conocimientos y prácticas con profundas raíces aborígenes y mestizas, disimuladas con el asfalto de sus carreteras y la vestimenta de su gente.


Fotos: Cortesía Jennifer Contreras Arévalo

Post date: 2017-02-10 10:19:02
Post date GMT: 2017-02-10 14:49:02
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