La biodiversidad y el turismo sostenible se benefician mutuamente

Para que uno avance, el otro debe apoyarlo. La relación entre la variedad de formas de vida y los viajes con pernocta debe ser equitativa, si lo que se busca es el provecho de ambos.

“El sector turístico conducido de manera armónica con la naturaleza podría promover la conservación de la diversidad biológica”, explicó Dinora Sánchez, jefa de la Unidad de Diversidad Biológica del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic).

Vista al Lago de Valencia desde el Parque Nacional Henri Pittier. Foto Cortesía Bárbara Han

De acuerdo con Sánchez, las modalidades de turismo como el ecoturismo, etnoturismo o turismo comunitario, promueven el valor de la biodiversidad local y contribuyen con la economía de dichas zonas. Además, sirven como espacios para la divulgación, sensibilización y concienciación sobre la importancia de la amplia variedad de flora, fauna y microorganismos de una región dada, “donde resaltan también las manifestaciones culturales de muchos de esos lugares”, dijo.

El Sistema Nacional de Parques de Venezuela está conformado actualmente por 144 áreas bajo régimen de administración especial, agrupadas en 43 parques nacionales, 36 monumentos naturales y 65 parques de recreación, según el Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas.

Dichas figuras legales “son permanentes destinos turísticos. Gran parte de las actividades realizadas por el sector turismo se enfocan en el disfrute de las personas en ambientes con una alta riqueza de especies”, informó la ecóloga del Ivic.

En cambio, el turismo gestionado con criterios netamente comerciales puede afectar negativamente la conservación de la biodiversidad, ocasionando pérdidas irreparables de organismos vivos o ecosistemas locales a través de la fragmentación del hábitat, la contaminación y la introducción de especies exóticas potencialmente invasoras, entre otros. A su vez, la reducción de la diversidad biológica puede alejar a los turistas de esas zonas.

Un día por la biodiversidad

Foto Marie Fuzeau

Este año, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) escogió el lema “Diversidad biológica y turismo sostenible” para acompañar las acciones del Día Internacional de la Diversidad Biológica, celebrado el pasado 22 de mayo. Asimismo, declaró el 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo.

Según la ONU, la crisis de la biodiversidad es en parte consecuencia de la praxis humana y su protección requiere de cuantiosas inversiones. Sin embargo, algo se puede hacer ya para evitar la desaparición de lo que aun queda en el planeta.

La experta del Ivic, Dinora Sánchez, sugiere profundizar en la formulación y ejecución de políticas públicas que integren aspectos clave del turismo, la cultura y el ambiente.

Asimismo, propone “incrementar la sistematización y generación de información de las áreas protegidas del país, a los fines de contar con bases técnicas que contribuyan con su manejo; así como actualizar o crear planes de ordenamiento y reglamento de uso de los parques nacionales con la inclusión de las comunidades”, dijo.

Se reconocen como componentes de la diversidad biológica desde los ecosistemas, animales y plantas hasta los hongos, microorganismos y la diversidad genética. Hasta la fecha, se han identificado más de 1 millón 750 mil especies, aunque las estimaciones científicas oscilan entre 3 y 100 millones.

Foto: Cortesía Vanessa Ortiz Piñango

Venezuela se ubica entre los 10 primeros países con la mayor biodiversidad del mundo. Se estima, para los grupos biológicos más conocidos, alrededor de 387 especies de mamíferos, 376 especies de reptiles, 369 especies de anfibios, 1.381 especies de aves, 1.172 especies de peces dulceacuícolas, más de 16.000 especies de plantas vasculares y unas 112.963 especies de invertebrados.

Su conservación y uso sostenible es regulado en el ámbito mundial por el Convenio sobre la Diversidad Biológica, firmado el 29 de diciembre de 1993 y el cual ha sido ratificado por 196 países.

   

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