Palma morichito es la planta dominante de humedales apureños

En sectores anegadizos incluso en época de sequía y en localidades más altas que se inundan solo en temporada de lluvia, la búsqueda de palmares en los humedales del estado Apure dio el mismo resultado: Mauritiella aculeata es la especie representativa de los bosques cercanos a los ríos Cinaruco y Capanaparo y al caño La Pica.

Caño La Pica

Un análisis de la estructura y composición florística de esas comunidades vegetales fue incorporado en el libro Morichales, cananguchales y otros palmares inundables de Suramérica. Parte II: Colombia, Venezuela, Brasil, Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina, editado por el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt de Colombia.

Ángel Fernández, director del Herbario del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) y coautor del capítulo sobre M. aculeata, explicó que la obra se enfocó en diversas palmas de Suramérica, ya que en publicaciones anteriores se habían presentado trabajos solo de la Orinoquia de Venezuela y Colombia.

“Las plantas no reconocen fronteras, ni naturales como la de la cuenca del río Orinoco ni políticas”, explicó Fernández, en alusión al estudio realizado en los llanos apureños en colaboración con Reina Gonto (curadora del Herbario del Ivic), Giuseppe Colonnello (Fundación La Salle de Ciencias Naturales) y Wilmer Becerra (Arbórea Consultores Ambientales, C. A.).

Más agua, más palma

Ejemplares de Mauritiella aculeata

El caño La Pica, afluente del río Capanaparo, está rodeado de dunas de limos y arenas, entre las cuales se forman bajíos o depresiones inundables capaces de mantener “una reserva hídrica en los meses de aguas bajas y pueden aportar caudal hacia los caños y ríos que atraviesan la planicie”, se menciona en el capítulo sobre M. aculeata.

En vista de que la cubierta vegetal del humedal del caño La Pica no es homogénea, debido principalmente a las dinámicas hídricas, el relieve y las características del suelo, los expertos levantaron dos parcelas, una anegada (incluso en sequía) y otra no anegada (excepto cuando llueve), con el fin de identificar su composición y estructura.

M. aculeata fue la planta dominante tanto en la parcela anegada (con casi el 35% del valor total de importancia ecológica de la comunidad) como en la parcela no anegada (con más del 27% del valor ecológico del bosque), se indica en la obra, la número XIV de la Serie de Recursos Hidrobiológicos y Pesqueros Continentales de Colombia.

De acuerdo con Fernández, la densidad de palmares es mayor en presencia de agua, “si no hay agua, no habrá muchas palmas. Por lo general, los palmares están en ecosistemas poco alterados”, precisó.

En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (Iucn) no aparece ninguna especie del género Mauritiella; tampoco en el Libro Rojo de la Flora Venezolana.

Sin embargo, no hay qué confiarse. “Si se afecta la dinámica hídrica en los cauces y las riberas, se perturban también la química de las aguas y la sedimentación, activándose entonces la erosión. Como consecuencia, se alterarán los patrones de dispersión de estas palmas y en consecuencia, todo el ecosistema”, aseguró el director del Herbario del Ivic.

Alargando la vida

Atardecer en el caño La Pica

De hecho, el prologuista del libro, Wolfgang Junk, alertó sobre el estado de conservación de los humedales en general y los pantanos de palmas en particular, los cuales se encuentran amenazados como consecuencia de “las actividades humanas como la agroindustria, minería, construcción de infraestructura y la contaminación”, informó Junk, coordinador científico del Instituto Nacional de Humedales de Brasil.

Parte del interés en recopilar información sobre estos paisajes geográficos se debe a la necesidad de conocer los elementos naturales que allí hacen vida y precisar las alternativas “que nos permitan seguir utilizándolos con los parámetros de protegerlos para siempre. Probablemente, si hubiese más gente viviendo en la cuenca del río Orinoco, habría menos bosques y menos biodiversidad”, insistió Fernández.

Ángel Fernández y Reina Gonto fueron coautores del trabajo

Con la pulpa de M. aculeata se preparan bebidas y helados, sus hojas y troncos sirven para construir paredes y techos, y sus semillas son usadas como carnada para pescar. Esta especie se distribuye desde Brasil hasta Ecuador, Colombia y Venezuela, siempre donde existan cuerpos de aguas, tanto negras como claras, señalan los autores del capítulo.

La revisión científica de la obra Morichales, cananguchales y otros palmares inundables de Suramérica. Parte II: Colombia, Venezuela, Brasil, Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina, estuvo a cargo del investigador del Centro de Ecología del Ivic, Jon Paul Rodríguez.

Por su parte, Josefa Señaris, también investigadora del Centro de Ecología del Ivic, participó en el comité científico del libro; mientras que el geógrafo Sergio Zambrano-Martínez, igualmente del Centro de Ecología del Ivic, fue coautor del capítulo relacionado con la conservación de la palma mapora o chaguaramo, Roystonea oleracea.

Caño La Pica antes de su desembocadura en el río Capanaparo

Fotos: Cortesía Ángel Fernández

   

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