El río Orinoco tiene un pasado y un presente que contar

Es el tercer río más caudaloso del mundo y el cuarto más grande de América del Sur, gracias a los 2.100 kilómetros de recorrido de sus aguas. A pesar de su gran relevancia para los ecosistemas venezolanos y latinoamericanos, las aguas del Orinoco, los flujos de sus corrientes y sus sedimentos no han sido estudiados a profundidad.

Especialistas del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), en colaboración con investigadores franceses y con el apoyo financiero del país europeo, desarrollaron estudios para evaluar el comportamiento pasado y presente del río Orinoco. Esta información será de utilidad para predecir la conducta del curso de agua ante determinadas situaciones climáticas.

“Hay pocas investigaciones científicas sobre el Orinoco y la mayoría han sido realizadas por extranjeros. Ante el déficit de información y considerando que el río no presenta niveles importantes de contaminación, estos estudios permitirán comprender los mecanismos y características geoquímicas naturales, es decir, no afectadas por el impacto humano”, resaltó el investigador del Ivic y uno de los responsables por Venezuela del proyecto, Juan Alfonso. La contraparte francesa del trabajo está a cargo del investigador del Instituto de Investigaciones y Desarrollo, Alain Laraque.

Especialistas del Ivic procesan muestras para conocer el comportamiento del río

Dar un panorama actual de las condiciones actuales del río fue la labor emprendida por la profesional asociada a la investigación del Ivic, Helga Handt. Con estos estudios se podrá conocer el tipo de material geológico que alberga, así como los procesos de meteorización que han sufrido los minerales y rocas y sus mecanismos de transporte.

Gran parte de las muestras recolectadas se procesaron en los laboratorios del Instituto de Investigación para el Desarrollo, de Francia. “Trabajé con el equipo de espectrometría de masas que es una herramienta con la que no contamos en Venezuela y es fundamental porque te ofrece una información amplia de los elementos químicos que se encuentran en una muestra”, explicó Handt.

Gracias al uso de esta tecnología y al asesoramiento de la contraparte francesa se lograron identificar y cuantificar 34 elementos químicos, lo que representa un importante aporte. Las muestras y datos empleados corresponden a todos los meses de los años 2007, 2009 y 2012.

“En el estudio hemos evaluado los sedimentos suspendidos en las aguas-con todos los cambios climáticos surgidos durante esos años- para conocer la firma geoquímica del lugar, lo que nos permitirá generar una línea base para tener referencias certeras del presente y compararlas en futuras evaluaciones de impacto ambiental en el río”, indicó Handt.

En el fondo está la historia

El pasado también es un elemento de estudio importante para comprender el presente. El Orinoco cuenta su historia a través de los sedimentos acumulados. Para extraerlos, los investigadores tomaron muestras en una laguna ubicada en una de las planicies de inundación provocadas por el río. Las aguas turbulentas y caudalosas del Orinoco impidieron la extracción de los sedimentos que reposan en el fondo.

“Cada sedimento representa una página de la historia. La composición química y mineralógica de cada una de estas páginas nos cuenta el pasado”, aseguró la profesional asociada a la investigación del Ivic, Yaneth Vásquez. Se colectaron dos núcleos de la laguna (1,87 metros y 2,13 metros respectivamente) con la colaboración de la comunidad indígena local, que prestó apoyo para la extracción de los sedimentos.

Juan Alfonso, investigador del Ivic, es la contraparte venezolana

Las pruebas con este material requirieron la acción del carbono 14, elemento usado para fechar la muestra. El trabajo de laboratorio con los núcleos también contó con el apoyo bridando por la infraestructura y equipamiento de los laboratorios franceses.

“En los núcleos nos encargamos de buscar elementos como carbono y nitrógeno y aplicamos la misma metodología que aplicó Helga Handt en su investigación para unificar criterios”, señaló Vásquez y afirmó que todavía esperan el procesamiento e interpretación de resultados de la investigación.

Ambos estudios del bajo río Orinoco forman parte de los trabajos de tesis de ambas profesionales para obtener el título de doctorado del Ivic, en la especialidad de Química, y se inscriben en programa de cooperación bilateral, Ecos Nord.

En los dos casos el trabajo de campo contó con el apoyo económico de la Embajada de Francia en Venezuela y con la asistencia logística de la Armada Bolivariana de Venezuela.

Formación de relevo

La superficie terrestre que ocupa Venezuela es similar a su extensión submarina. Sin embargo, poco se ha estudiado sobre la fachada costera criolla hacia El Caribe. Los mares resguardan información importante para la conservación de los ecosistemas y el desarrollo del país.

Por ello, la formación de personal capacitado para realizar modelajes oceanográficos en las costas cobra gran valor en estos momentos. En colaboración con Francia y a través del proyecto Prefalc, se están diseñando talleres especializadas para atender las necesidades de conocimiento de profesionales en el área, que posteriormente emprendan investigaciones sobre el tema.

“Tenemos un gran déficit de información sobre la fachada Caribe del país. Lo que queremos es que los profesionales obtengan conocimientos sobre oceanografía física y herramientas para realizar simulaciones, lo que permitirá estudiar a profundidad esta zona”, aseveró el investigador del Ivic, Juan Alfonso, quien también funge como coordinador del proyecto por parte de Venezuela.

Como parte de las actividades planificadas se dictará un primer taller en La Habana, Cuba, mientras que el segundo será impartido en Caracas. Los estudiantes venezolanos en el área, el personal del Ivic y de otras instituciones públicas y académicas podrán participar.

La contraparte francesa del proyecto está a cargo de la investigadora, Ariane Koch Larrouy. Se espera que posteriormente se diseñen nuevas actividades para reforzar la formación de los profesionales.

Fotos Edgar Jiménez

   

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